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lunes, 28 de febrero de 2011

5 razones para ser socio activo del Cineclub

Como explicamos ya reiteradas veces en las funciones del cineclub, usted puede ser un socio activo. Nunca explicamos sin embargo (o casi nunca), por qué debería serlo. Las siguientes cinco razones serán suficientes para salir ya de sus pijamas, ponerse su mejor ropa, quizás echarse perfumito, y venir corriendo (o en micro) hasta el microcine municipal a exigir lo que por derecho le pertenece: una membrecía (en forma de palmadita en la espalda, porque de hecho no tenemos membrecías).

1) El socio activo puede darse un capricho de vez en cuando y ver en pantalla grande el ciclo que él mismo ha programado. Esto simplemente quiere decir que si usted tiene predilección por algún director o temática, bien puede elegir qué películas relacionadas desea ver y compartirlas con el resto del mundo (o las 115 personas que entran en la sala).

2) El socio activo es recompensado una vez al año por tan arduo trabajo con una torta y una peli de regalo. Además, le cantamos el feliz cumpleaños a sala llena mientras lágrimas caen por su rostro.

3) El socio activo tiene acceso a todos los círculos sociales de un cinéfilo (es decir, los cines y casas donde se mira cine) y a una videoteca alternativa (es decir, pelis de otros socios activos). En otras palabras, te volvés nuestro amigo y te invitamos a las juntadas, te prestamos pelis, y te enseñamos el apretón de manos secreto para ingresar a algunos sitios exclusivos.

4) El socio activo puede sacar provecho de su lado más creativo, ya sea dibujando, diseñando, escribiendo (como una servidora), actuando, cociendo, y hasta ¡criticando! (cosa que los cinéfilos con mucho tiempo libre amamos hacer).

5) Y por último, y más importante, el socio activo puede pavonearse de serlo y hasta incluirlo en su currículo.

Estas fueron las cinco simples razones por las que una persona común y pasiva como usted debería ser socio activo, además de que no involucra ningún trámite horrible de esos en los que hay que hacer cola. Lo esperamos con los brazos abiertos y la butaca calentita.

viernes, 15 de octubre de 2010

¿Soy un zombi o simplemente tengo mal aliento?

A continuación, 5 simples maneras de saber si usted está o no convirtiéndose en un zombi.


1. “Ayer me comí un bife que estaba medio crudo, ¿soy un zombi?” No. Es cierto que los zombis tienen cierta inclinación hacia las carnes rojas crudas, pero dicha inclinación no es una eventualidad (como en tu caso) sino un estilo de vida. La próxima vez, dejalo un rato más en la sartén.

2. “Mis ropas están siempre sucias y rotas, ¿soy un zombi?” No. Simplemente sos un hippie sucio y descuidado o un punk bien plantado.

3. “Mis dientes están amarillos y algunos se han caído. ¿Soy un zombi?” Se llama “gingivitis” y se cura lavándose los dientes o yendo al dentista. Si tenés cinco años, no te preocupes, son los de leche.

4. “Últimamente camino muy lento y me falta equilibrio. Las cosas más simples se me hacen difíciles.” Bueno, ya lo sabemos, las drogas son malas.

5. “Pensar últimamente me cuesta…mucho.” Agarre el control remoto y apriete “off”. Usted no es un zombi, usted simplemente está viendo mucha televisión.

Respire, ya lo sabe, esas ojeras y tono pálido son solo producto del cansancio. Ahora relájese y siga disfrutando del cine zombi.

jueves, 1 de abril de 2010

Cómo reconocer a un cinéfilo en 5 simples pasos

Sé que muchos disfrutan de andar por la calle señalando gente. Por ésto (y por una fortuita combinación de tiempo libre y aburrimiento) he escrito a continuación una pequeña guía práctica sobre cómo reconocer a un cinéfilo. Cinco simples pasos para que usted, asiduo prejuicioso, vaya por la calle y pueda decir "¡Ahí va uno!", señalando con el índice terrible obviedad.

1. Un cinéfilo típico usa gafas de pasta. No se confunda, humilde lector, no las usa por fashionista caprichoso.El pobre boludo simplemente no supo calcular los efectos de tanto festival de cine.
2.Lo ves frecuentando farmacias en busca de: a. estupefacientes, b. antidepresivos, o c. crema para hemorroides.
3. Hacen chistes que solo otros cinéfilos entienden.
4. Creen que su vida es una película. Por ésto, cuando saltan la acequía, lo hacen a la matrix. Piden un taxi e íntimamente desean que sea Robert De Niro. Le hablan al espejo como si fuera una cámara. Y siempre, pero siempre que se caen, simulan su propia muerte.
5. Cuando terminan de hacer el amor dicen ¡corte!

Si se encuentra usted por la calle y avista a alguien quien reúna todas estas características, por favor, ante todo,jamás le cuente el final de una película.
Merci.
Lu.

martes, 16 de febrero de 2010

5 razones por las que a veces odio ir al cine

Charlando con amigos en un bar de mala muerte (pero con muy ricos lomos), surgió el tema de aquellas cosas que detestamos que pasen cuando vamos al cine. Si bien todos nos consideramos amantes del séptimo arte, a veces pasan ciertas cosas que hacen de la experiencia cinéfila un asco. Así que uno me sugirió escribir sobre esto y aquí me tienen, siguiendo órdenes como un lacayo. Ahí van entonces las 5 razones por las que a veces odio ir al cine:

1- ¿Alguien entiende a esas personas que se empeñan en hacer de la experiencia de abrir un caramelo una tortura lenta y jodida? Es fácil, el caramelo se abre como se saca una curita, rápido y de un tirón. No creas que porque lo hacés lento no te escuchamos, la lentitud no tiene nada que ver con el sonido. ¿O acaso si le taladras un tornillo al cerebro de alguien, pero lo hacés bien lento, no escuchas el sonido? Bueno, probablemente no, pero porque ya estás muerto.

2- Creo que en esto tengo razón. Existe como un acuerdo no escrito (pero totalmente conocido y válido) sobre los comentarios dentro de un cine y la única norma es: son para el final. No, no se habla durante la proyección, no, no se chamuya a nadie durante una proyección, y no, no se grita de un asiento al otro durante una proyección. Todas estas cosas pasan y pasan seguido, así que basta. (Uf, creo que me extralimité en esta última) (No, no lo hice)

3- Ésta no la explico: EL CELULAR SE APAGA.

4- Vos, tonto enamorado, que venís al cine a besuquearte. ¡Te odio! ¡Buscate un telo!

5- Y odio a los que te cuentan el final antes o durante la película. Infeliz, me arruinaste la vida, ¡no sabía que él estaba muerto! Te voy a meter el spoiler alert por las orejas.

Listo. Gracias a Seba, Ger, Laura, y las homónimas del mal.

Lu.